LIC. MARY HILDA RAMOS DIAZ.
La búsqueda de la paz ha
representado por muchos años una de las acciones a las cuales se han abocado
distintos grupos en diferentes partes del mundo, con miras a lograr niveles de
convivencia, en los cuales se superen las diferencias raciales, religiosas y
políticas; se respeten los derechos de las minorías y se preserve la libertad
como uno de los derechos fundamentales al cual deben tener acceso todas las
personas como parte de la condición natural humana.
La realidad en la cual se encuentra envuelta
el mundo actual obliga a profundizar y elevar los esfuerzos dirigidos a
fomentar una cultura de paz, en el sentido de que junto al incremento de las
confrontaciones entre países y grupos religiosos, se encuentra la presencia de
actos de violencia en los ámbitos laborales, políticos, sociales, culturales y
educativos, situación que tiende agudizarse y a afectar negativamente las
posibilidades de poder vivir en un mundo mejor.
Una de las formas que se ha considerado para
abordar y dar respuestas a esta problemática se ubica dentro de lo que se
denomina el desarrollo de una educación en valores y una cultura de la paz,
considerándose la escuela como el espacio por excelencia para llevarla a cabo,
en virtud de dos razones fundamentales: La primera, por ser la escuela una de
las instituciones donde llegan a fomentarse los valores de los futuros
ciudadanos; la segunda, por la problemática de la violencia que se hace
presente en ella y que afecta significativamente la formación integral de los
estudiantes.
En
el ámbito de la realidad social de Venezuela, los planteamientos expuestos
tienen plena pertinencia, en el sentido que en los diferentes espacios que
constituyen la sociedad venezolana, se presentan reiteradamente las prácticas
violentas en sus variantes físicas, verbales, psicológicas y políticas, entre
otras; situación que se ha configurado como una de las mayores preocupaciones de
especialistas de diferentes disciplinas como la Psicología, Sociología y
Pedagogía, así como entre líderes políticos y comunitarios, directivos y
docentes de las instituciones escolares.
De tal manera, que no es un caso occidental, fortuito y casual, que en
casi todas las instituciones educativas existan conflictos disensos y problemas
que afectan el clima organizacional de los involucrados.
En este mismo orden de ideas se puede manifestar que la Escuela Básica
Dos Montes, ubicada en la Parroquia Taguay del Municipio Rafael Guillermo
Urdaneta del Estado Aragua, se presentan situaciones irregulares entre
directivos – docentes; docente – docentes; docentes – estudiantes; directivos –
representantes; docentes – representantes, que ocasionando un ambiente escolar
donde las emociones provocan hostilidades, generando un clima organizacional
que en cierta manera influye negativamente en el proceso de enseñanza –
aprendizaje.
En dicha institución se
hacen presentes una serie de situaciones entre las que se destacan las
siguientes:
-
Actitudes de irrespeto a docentes y directivos de parte de grupos de
estudiantes y falta de apoyo de padres y representantes para corregir tales
situaciones.
- Dificultades por parte de los docentes para
llevar a cabo las actividades de aula, en virtud de las interrupciones por
problemas de agresividad verbal y física entre estudiantes.
-Acoso
de los niños hacia las niñas.
Los
hechos referidos constituyen una expresión de una realidad que se ha venido
haciendo cada vez más grave en el contexto de las instituciones educativas de
la localidad, materializándose en prácticas que amenazan con arraigarse en las
formas de comportamiento de la población estudiantil y los mecanismos y formas
de relacionarse y dirimir las naturales diferencias que se suscitan en todos
los grupos sociales. Igualmente, representan elementos que coadyuvan en la
consolidación de una cultura de agresividad, confrontación y violencia que al arraigarse
en el ambiente de la escuela, disminuye y afecta su poder formador y ayuda a
deteriorar las posibilidades de la convivencia pacífica y las relaciones
armónicas entre las personas.
En
relación a lo señalado, es pertinente destacar lo expuesto en la UNESCO (2000).
Manifiesto para una cultura de paz y no violencia, en cuanto a la necesidad de
unir los esfuerzos de los diferentes agentes socializadores y educativos, para
la construcción y práctica del concepto de paz, conjuntamente con la promoción
de una educación en valores desde edades tempranas, que facilite la transmisión
de los valores sociales y morales en niños y niñas y su integración a las
normas, costumbres y valores ético morales que las sociedades postulan como
válidos y prioritarios para su propio progreso económico y cultural.
Es por ellos q los directivo,
docentes, entre otras que estén
integradas a las escuelas deben colaborar con la educación de las y los
estudiantes para q sean buenas personas. La escuela es el segundo hogar, y los docentes
representan los segundos padres. El ejemplo que se desprenda del recinto
escolar será el que marcará al estudiante para toda la vida.
Al respecto, López E. (2.008) expone:
La familia y la escuela
constituyen dos grandes contextos de socialización por excelencia en la
infancia y la adolescencia. La familia, por una parte representa el eje central
del ciclo vital de acuerdo con el cual transcurre la existencia de las personas donde se aprehende los valores,
creencias, costumbres, normas y formas de conductas apropiadas para la sociedad
a la que pertenece. Por otra parte la escuela representa una institución
formal, que supone, en la mayoría de las ocasiones, el primer contacto directo
y prolongado del niño y adolescente con un contexto de relaciones sociales
organizadas desde una autoridad jerárquica formalmente establecida, donde
además ocurre el proceso enseñanza – aprendizaje. (p.120).
BIBLIOGRAFIA
Blaya,
y Debarbieux, enOrtega y Del Rey (2007) “Clima y violencia escolar. Un estudio
comparativo entre España y Francia”, en Revista de Educación.
Casals,
E. y Travé, C. (1998). La Educación en Valores en las Primeras Edades.
Barcelona: Ediciones de la Organización de Estados Iberoamericanos (O.E.I).
Castro, A. (2007). Violencia silenciosa en la
escuela. Dinámica del acoso escolar laboral. Buenos Aires: Bonum
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